“Matrix nos rodea. Está por todas partes. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad”. “Por desgracia, no se puede explicar lo que es Matrix, has de verla con tus propios ojos”.

LeBron James puso fin a su segunda etapa en Cleveland dejando un anillo que con el tiempo paladearemos como uno de los grandes hitos de la NBA. Se fue sin declaraciones, sin apariciones públicas ni remordimientos. Ha dado todo por el equipo. Y lo sigue haciendo por su ciudad, Akron, a través de la infinidad de proyectos sociales.

La historia de su fichaje por los Lakers fue narrada al milímetro por Sam Amick en un maravilloso artículo. Pero la de los Cavaliers, condenados al ostracismo tras la salida del Rey, no ha merecido tantos focos. Contaba su General Manager, Koby Altman, que Andy Elisburg, General Manager de los Heat, le llamó la mañana siguiente de perder a LeBron para ofrecerle su apoyo. La sororidad de dos hombres unidos por la tragedia de perder al mejor jugador del planeta. El único consuelo del único hombre que conocía sus sentimientos en aquel momento.

Lo cierto es que los Cavaliers se quedaron un proyecto huérfano y descabezado. Un equipo pensado para orbitar en torno a LeBron que, para colmo, ya el año pasado había dado notables muestras de fatiga y debilidad. En mitad de ese impás en el que la directiva no sabe si buscar una huida hacia delante o darse a la reconstrucción total (otra vez), los Cavs han iniciado la temporada sin conocer la victoria y con seis derrotas.

Todo con un Tyronn Lue siempre cuestionado que estaba obligado a demostrar su pericia como entrenador en la situación en la que ningún jugador, técnico o manager querría verse nunca. Se acaba aquí la etapa de Lue en el banquillo de los Cavaliers. El único entrenador que ha logrado un anillo con la franquicia. Y, aunque pueda sonar injusto, el mérito jamás recaerá sobre su persona. Seguramente terminará cayendo en los derroteros del olvido mientras el de LeBron se impone como la única fuerza hegemónica que logró el campeonato contra la dinastía de los Warriors.

Lue, quien tuvo que apartarse durante una breve temporada para lidiar con sus problemas de salud mental, jamás dejó de estar en el disparadero. Su salida puede ser solo el primer paso hacia el tanking de los Cavs. Y a duras penas se puede entrever si su despido es un castigo o un alivio de la carga, como relegándole del sufrimiento que se viene.

Los Cavaliers despertaron. LeBron les hizo engullir la pastilla roja por la fuerza, dejándoles desamparados ante la realidad sin su presencia, sin la guía de su particular Morfeo. Los Cavs despertaron en la auténtica NBA, la de cualquier franquicia que no cuenta entre sus filas con el Rey. De la noche a la mañana comprendieron qué era exactamente Matrix.

“Si tomas la pastilla azul, fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, despertarás en El País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta donde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad”. Los Cavaliers gustosamente hubieran tomado la azul.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.