Embiid before The Process

En la lista de países más pobres del mundo, Camerún aparece en el puesto 36° por la cola, pese haber escalado más de 20 posiciones en los últimos 5 años. Peor aún, también ocupa una de las últimas posiciones en desarrollo humano, con 0.518 puntos (sobre un máximo de 1). Por ponerlo en contexto, la puntuación de España es de 0.884, aún lejos de los 0.949 de Noruega, líder en este apartado. Crecer en Camerún es complicado: la tasa de mortalidad en bebés supera el 55.8‰ y en adultos roza el 10‰. Por eso la esperanza de vida ni se acerca a los 60 años. Y pese a ello, Joel lo consiguió. Aunque lo tuvo más fácil que el resto.

Hijo de militar, vivió muy por encima de la media camerunesa sus primeros años. Su padre, el coronel Thomas Embiid siempre tuvo a su hijo cuidado. “Joel didn’t lack anything. He always had food on the table and plenty of clothes. The school system was fine and he never was in any trouble. It was a good environment, a good situation“, aseguraba su padre. Una infancia tranquila y un sueño por cumplir. “There was no sadness. Coming to the USA was a huge opportunity for my son to establish himself. I kept pushing him to get his education and to play sports“. Y así lo hizo.

Fue rápido e indoloro, pero el inicio no fue para nada como Embiid lo imaginaba. Con 16 años Joel decidió dejar su Yaoundé natal rumbo a Florida, a Montverde Academy exactamente. Allá coincidió con Dakari Johnson, Patricio Garino, Michael Frazier o un jovencísimo D’Angelo Russell, pero por inexperiencia, falta de minutos y problemas con el idioma, decidió pedir el transfer, todavía en Florida, rumbo a The Rock School, en Gainesville. Un año después, Ben Simmons, ahora compañero de Embiid, llegaba a Montverde.

¿Por qué Florida? ¿Por qué Montverde? Hemos de volver atrás en el tiempo. Joel Embiid (16 Marzo 1994, Yaoundé) sabía desde pequeño que iba a ser una estrella. El plan era claro: entrenar, entrenar duro cada día y salir de Camerún rumbo a Europa para ser una leyenda del voleibol. Sí, Joel Embiid empezó jugando a vóley. Tim Duncan lo hizo en una piscina, Danny Ainge al bate y Joel Embiid en una pista de voleibol. Era 2009, los Lakers ganaban su 15° anillo de la mano de Kobe y Pau, LeBron James empezaba su reinado con su primer MVP y España se paseaba por Serbia para lograr por fin un Eurobasket. Y en aquella época, Joel Embiid todavía no había probado la miel del baloncesto.

Fue un vídeo lo que cambió su vida por completo. Su sueño, el de triunfar en Europa en una pista de voleibol, era pasado; con 15 años, tenía un nuevo objetivo: convertirse en el mejor jugador del mundo de baloncesto. Pese a tener a su padre en contra, y con solo el apoyo de su tío, Embiid cambió la red por la canasta, y fue su primer entrenador quien le dio un regalo que a día de hoy aún perdura: una cinta con las mejores jugadas de Hakeem Olajuwon. Nigeriano, Hakeem emigró a los Estados Unidos con 17 años y dominó la NBA durante una década larga. Un espejo, una quimera, un anhelo.

Cada noche, antes de ir a dormir, después de los entrenamientos, Jojo repasaba la cinta. Memorizaba cada paso, cada movimiento de pie, cada tiro, cada recurso en defensa. Descubrió la esencia del baloncesto, la belleza de un interior puro como Hakeem y los fundamentos, tan complejos de ver en la NBA actual, como recurso básico. Día a día añadía armas a un arsenal que crecía sin ver un límite de capacidad. Y si Olajuwon fue el primer gran nombre, en 2010 vendría el segundo. Con 16 y, ya como aficionado al baloncesto, quedó impresionado con las Finales de Kobe Bryant ante los Celtics de 2010, el último año púrpura hasta hoy. Hakeem y Kobe, ya tenía dos referencias. Faltaba una tercera.

En ese momento entró en su vida la figura de Luc Mbah a Moute. También camerunés de origen, de Yaoundé, el actual jugador de los Rockets y por aquel entonces titular en UCLA inició un proyecto de baloncesto para fomentar el deporte, muy minoritario, por todo Camerún. En 2011, y como jugador del Liceo de Gainesville, Embiid acude al Luc Mbah a Moute Basketball Camp con sus 210 centímetros y todo el potencial para convertirse en una estrella. Un diamante por pulir con solo un año de baloncesto en sus piernas.

Luc se convirtió en su councelor, el asesor externo. Fue el primero en recomendarle viajar a los Estados Unidos y quien le ayudó a entrar en Montverde, alma mater de Mbah a Moute y una de las mejores high-schools de los Estados Unidos. El nivel era tan alto, que Embiid tuvo que huir en busca de minutos. Con Kevin Boyle como entrenador y compañeros como Dakari Johnson, el inicio fue duro: “The first time Kansas center Joel Embiid played basketball on U.S. soil, his high school teammates laughed. In the same game, Embiid got hit in the stomach by a guard’s pass, tripped and fell coming off a screen, and had the ball bounce off his foot when he was trying to dribble past a defender“, escribe Jason King en Bleacher Report.

Al acabar el entrenamiento, y con aún el equipo entero de Montverde en carcajadas, Boyle les juntó en el centro de la pista: “Laugh all you want, but in five years, you’re going to be asking him for a loan, because he’s going to be worth about $50 million. You have no idea how good that kid is going to be.” No andaba muy desencaminado: el próximo verano Embiid firmará su primera renovación y si las rodillas lo permiten, 50 millones serán solo una pequeña parte del nuevo contrato con los Sixers. Todo parte del famoso ‘The Process’, todavía no hemos llegado a eso.

A su lado, por suerte, encontró dos apoyos tan preciados como necesarios en su evolución. Llegar sin prácticamente hablar inglés a Florida era un problema, pero en el vestuario coincidió con dos jugadores también de origen camerunés: Roger Moute y Landry Nnoko. De su único año en Montverde, D’Angelo le recuerda hablando siempre con frases de Rick Ross, un rapero de Florida, y Kasey Hill, el guard titular, por las peleas en cada entrenamiento con Dakari Johnson: “Coach Boyle was always having to break them up. They were fouling each other, pounding on each other, elbowing each other. JoJo is a happy kid. He’s real outgoing. But on the court, he’s not going to back down from anyone“.

Salir de Montverde rumbo a The Rock, una escuela privada al norte de Florida, fue el paso correcto en la progresión de Embiid. Sin tanta competencia en el equipo, con conocimiento del baloncesto americano y del idioma y un año más de experiencia, Joel se volvió un prospect real, un proyecto de jugador de baloncesto. Embiid llevó a The Rock hasta la final del campeonato estatal, con un balance final de 33-4 y un promedio de 13 puntos, 9,8 rebotes y 1,9 tapones por partido. En la final anotó 10 puntos y cogió 14 rebotes, firmando el primer título de la Southern Intercollegiate Athletic Association para The Rock. Y el interés universitario llegó.

Texas primero, los Gators de Billy Donovan más tarde y Kansas fueron las tres universidades que más buscaron a Embiid, pero no las únicas: hasta 13 ofertas recibió Joel. Florida contaba con el factor local, Joel jugaba pick-up games con compañeros de los Gators; en Texas, Embiid se enamoró de la ciudad de Austin. Pero Bill Self tenía un as en la manga. La visita oficial a Kansas fue el fin de semana de la Late Night in the Phog, con 16.300 personas llenando el Allan Fieldhouse. “It was crazy” aseguró Joel. Virginia y Marquette fueron las dos últimas visitas, pero la resolución iba a ser entre las tres grandes.

Para tomar la decisión final, Embiid redactó una lista de pros y contras sobre las tres universidades, pero fueron los consejos de Mbah a Moute y las diferentes personalidades de la NBA que hablaron con sus entrenadores en The Rock quienes decantaron la balanza. Así lo definía Bill Self unos días antes de la decisión final: “This dude could be the No. 1 pick in the draft. He can run. He’s got good feet. He’s got touch. He’s unbelievable. He’ll be the best big man we’ve ever coached if we can get him. Forget all the other guys we’ve been after. That’s the guy we’ve got to get. We’ve got to get Joel.” La idea era unirlo a Wiggins, posible #1 del próximo draft, Frank Mason III y Selden Jr.

Por supuesto lo consiguieron. Kansas era la universidad que mejor podía preparar a Embiid para ser profesional, para el siguiente paso: por experiencia, porque lo habían hecho antes con Chamberlain, Jo Jo White o el mismo Paul Pierce. La decisión estaba tomada y Coach Self era, por unos días, la persona más feliz de la tierra. El mundo del baloncesto iba a conocer a Joel Embiid, 250 pounds, 6-9 ft y una envergadura de 2.30. El Embiid original, el de antes de debutar en la NCAA… el de antes de The Process. 

Fuentes: CIA – The World Factbook, the Kansas University Sports, Sports Illustrated, ESPN, Bleacher Report.

 

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